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¿Que qué es disponibilidad? ¡Qué pregunta más tonta, disponibilidad es…. disponibilidad! A muchos os parecerá absurdo este diálogo, pero os puedo asegurar que lo he tenido más de una vez: cuando le preguntas a alguien qué significa disponibilidad, es probable que conteste así.

El año pasado, en un seminario que di sobre eficiencia, conté que Usain Bolt hizo un tiempo de 9,81 en los 100 metros lisos en las olimpiadas de Río de Janeiro, y que Scott Reardon hizo un tiempo de 12,26 segundos en las mismas olimpiadas. Hice una pregunta muy facilita: ¿Quién lo hizo mejor? A pesar de ser muy obvio que había trampa, todo el mundo contestó al unísono que Usaín Bolt (que es realmente una pena que se haya retirado porque este tipo es marciano). Acto seguido desvelé la trampa: puse la foto de Scott Reardon que acompaña a este post y en la que podéis comprobar que le falta una pierna.

Efectivamente, Scott Reardon es un atleta australiano que compitió en Río 2016 en los 100 metros lisos. No sólo eso: ganó la medalla de oro. Si, con un tiempo de 12,26 ganó la medalla de oro en los 100 metros lisos en los juegos paralímpicos. Por tanto, corría en los 100 metros lisos, pero en una categoría diferente a Usain Bolt ¿Y por qué en una categoría diferente? Pues para que sea más fácil comparar peras con peras y manzanas con manzanas. Es más, si mis datos no me fallan en los juegos paralímpicos se puede competir en los 100 metros lisos en 16 categorías diferentes. Cada una de ellas tiene unas reglas muy claras sobre quién puede participar y cómo es la competición.

Este ejemplo sirve para ilustrar muy bien que, cuando se da una cifra, por sí misma no sirve de nada. Ya vimos algo parecido con el PUE: para poder valorarlo en su justa medida no basta con saber la cifra: también es necesario saber dónde se ubica el datacenter, a qué se dedica, etc: ya dijimos que no es lo mismo un datacenter para HPC en Noruega que uno para proceso transaccional de muy alta disponibilidad en el Sáhara. Con la disponibilidad sucede lo mismo: aunque todos tenemos claro lo que es, debemos definir excatamente a qué nos estamos refiriendo, y para esto tenemos que tener muy claras dos cosas:

  • La primera de ellas es si estamos hablando de disponibilidad especificada o medida. Por ejemplo, el estándar TIA-942 dice que si un DataCenter cumple con los criterios del nivel tres de la norma (Tier III) el datacenter tendrá una disponibilidad del 99,982% del tiempo. Es decir, la distribución estadística dice que si cumples con el nivel tres de la norma lo normal es que tengas esa disponibilidad, pero puede no ser así.
  • La segunda es el alcance de lo que llamamos disponibilidad ¿a qué nos referimos con disponibilidad del datacenter? ¿a la disponibilidad de las infraestructuras? ¿a la disponibilidad de las aplicaciones? Son aspectos que hay que precisar siempre. Si soy un proveedor de colocation me basta demostrar que las infraestructuras eléctricas y de refrigeración funcionan correctamente. Sin embargo, si soy un proveedor IaaS, me interesa demostrar que la plataforma está siempre disponible, y eso incluye no sólo a las infraestructuras del CPD, también a la granja de servidores y su almacenamiento, así como la capa de networking. Obviamente, al usuario le afecta toda la pila, desde la aplicación que está arriba de la pirámide al cuadro eléctrico de la entrada, pasando por servidores, almacenamiento, networking, enfriadoras, etc.

Yo siempre soy partidario de medir, porque la infraestructura mejor diseñada del mundo no sirve de nada si los procedimientos de explotación no son buenos. Así que, al igual que hemos hecho con el PUE, vamos a ver cómo medimos la disponibilidad: qué se mide, cómo se mide, etc. Eso lo veremos en la próxima serie de artículos. Mientras tanto, como siempre, si tenéis alguna duda poneos en contacto conmigo.