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Ya ha terminado el paréntesis navideño. Paréntesis total para los que han tenido la suerte de irse de vacaciones, y parcial para los que hemos seguido trabajando. En cualquier caso es obvio que son fechas en las que la actividad baja, aunque sólo sea porque hay menos gente al otro lado del teléfono o del correo electrónico.

Pero hoy es un día de comienzo de año, es decir, de los buenos propósitos: adelgazar, hacer deporte, aprender inglés, dejar de fumar, etc, etc. Para muchos, estos propósitos se quedan en matrículas de gimnasio que no se utilizan o fascículos de algún tema más o menos absurdo que no se leen.

Y en el plano profesional se empieza a asumir la realidad de los objetivos del año. Y digo que se empieza a asumir la realidad de los objetivos del año porque, si se han hecho las cosas bien, los objetivos -los que sean- deberíamos tenerlos ya establecidos desde hace tiempo.

La dura realidad que nos toca en 2013, independientemente de cuál sea nuestra función, es hacer Más con Menos. Da igual si somos CIO, System Manager, Consultor o Comercial de Servicios. El verdadero denominador común es que tenemos que hacer Más con Menos. Y esto, dependiendo del siempre difícil equilibrio entre el “Más” y el “Menos”, tiene una lectura positiva y otra negativa.

La lectura positiva es que si somos capaces de atender las necesidades con un menor consumo de recursos es que estamos ganando en eficacia y productividad. Estoy viendo entidades de todo tipo (públicas y privadas) que mantienen prestaciones/calidad de servicio con bastantes menos recursos. Esto significa no sólo que estamos ganando en eficiencia y productividad, sino que para ello estamos venciendo al conservadurismo imperante durante tanto tiempo en el entorno TI.

La lectura negativa es cuando el “Menos” supera el umbral de lo razonable. Es decir, cuando intentamos construir la muralla china con palillos y un bote de cola. Y en un sector que tradicionalmente ha consumido más recursos de los estrictamente necesarios corremos el riesgo de pasarnos de frenada.