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Agenda de hoy: a las diez, reunión. Como no podía ser menos uno de los temas centrales sobre la mesa, estrategia en cloud. A las 12, videoconferencia de un consorcio de proyecto para preparar una propuesta de proyecto europeo de desarrollo en cloud. Después, comida con una gran multinacional –muy agradable y muy buena la comida del Restaurante La Estrella de Villaobispo-. Tema central: posibilidad de colaboración en proyectos cloud.

Cuando regreso al despacho por la tarde, dispuesto a empezar el día, me dispongo a intentar desatascar la pila de tareas y correos atrasados. Entre estas veo una que tengo pendiente desde hace unos días: una empresa especializada en la organización de eventos me pidió que supervisara el programa sobre un evento sobre Cloud Computing. Estaba estudiándome el borrador del programa,   asintiendo con aprobación “es denso pero equilibrado, y toca todos los temas necesarios” cuando me doy cuenta de una carencia crucial. Capital. Repasando las conversaciones que he tenido a lo largo del día, el único denominador común a todas ellas era el cloud. Por lo demás, existían grandes diferencias entre ellos: sector público, privado, científicos, gran empresa, pyme…

Entre todos ellos había otro denominador común: si a cada uno de ellos le hubiera preguntado individualmente ¿qué es cloud computing?, estoy seguro que cada uno me hubiera dado una respuesta diferente. Es decir, que el cloud no sólo ha conseguido ser una moda, pues también se ha convertido en un fenómeno extraño en el sector: es una especie de El Dorado al que todos queremos llegar, pues es el que nos va sacar de la crisis.

Será más fácil llegar al destino si tenemos un mapa, o al menos sabemos por dónde se va. Por eso, mi respuesta al programa ha sido “está muy bien, pero añadiría una primera presentación que explique qué es Cloud Computing. Es imprescindible que la audiencia comprenda que Cloud Computing no es una tecnología, sino un modelo, un paradigma”. En la próxima entrada os contaré qué es cloud computing.